Soplando el pelaje del lobo se entiende
que el miedo son sus ordinarias polillas
que son sus tumbas frágiles, soplables
su miseria rendida
ante la simple caricia de un viento dulce.
Pero entender que el lobo es el hombre
es la irresistible paradoja del miedo:
miel negra para entender como para padecer
al lobo, al hombre, al viento, a la tumba...
a los ásperos ojos negados de una primavera
que se deja ser presa de su flores negras
y de los espejos rotos del invierno.
Una máscara para dos caras
Me encuentro despidiéndote,
- la música de la tromenta,
ese trueno negro endulzado de viento,
se oye en el cielo turbulento -
ademanes de mis manos bordean el adiós,
están podridas pero lloran tiernas,
tal vez acarician tu pelo,
se lo llevan al vuelo hacia algún lugar más seguro.
los jinetes sobrevuelan nuestras cabezas,
al acecho - tienen el rostro negado -
quizás nos hablen de mañana,
quizás vengan a coronar esta angustia.
la máscara de la muerte son estas palabras,
y mientras te amacás en el fondo negro,
ellas te reclaman, ellas te pertenecen.
- la música de la tromenta,
ese trueno negro endulzado de viento,
se oye en el cielo turbulento -
ademanes de mis manos bordean el adiós,
están podridas pero lloran tiernas,
tal vez acarician tu pelo,
se lo llevan al vuelo hacia algún lugar más seguro.
los jinetes sobrevuelan nuestras cabezas,
al acecho - tienen el rostro negado -
quizás nos hablen de mañana,
quizás vengan a coronar esta angustia.
la máscara de la muerte son estas palabras,
y mientras te amacás en el fondo negro,
ellas te reclaman, ellas te pertenecen.
la resentida brisa
se comió al invierno
- vino desde muy lejos,
desde allí donde la ciudad tiene veredas verdes
para las almas azules -
trajo esa sentencia de bronce
y la amnesia danza y sus polleras se vuelan
y das el paso - veredas verdes -
me soplas la nuca del tiempo.
Me sostengo del invierno que es quizás
- pero veredas verdes para las almas azules -
lo único que nos queda.
se comió al invierno
- vino desde muy lejos,
desde allí donde la ciudad tiene veredas verdes
para las almas azules -
trajo esa sentencia de bronce
y la amnesia danza y sus polleras se vuelan
y das el paso - veredas verdes -
me soplas la nuca del tiempo.
Me sostengo del invierno que es quizás
- pero veredas verdes para las almas azules -
lo único que nos queda.
Te digo qué
Quizás hasta en alguna nueva ola
que de tanto llevarme, me traiga
un recuerdo húmedo de la sal, los vientos, y vuelva
enredado en algas, una vez más
lamiéndote la suela del perdón
y a costa de morirme entre mis reyes
por el salpicón de luna que sos vos
para mi océanica vejez.
Es que vivo entre mareas y el mar me traga.
que de tanto llevarme, me traiga
un recuerdo húmedo de la sal, los vientos, y vuelva
enredado en algas, una vez más
lamiéndote la suela del perdón
y a costa de morirme entre mis reyes
por el salpicón de luna que sos vos
para mi océanica vejez.
Es que vivo entre mareas y el mar me traga.
Arte poética.
visitar la cripta,
discrepar al corazón,
sacudir la sangre,
encontrar el diamante de todo llanto.
discrepar al corazón,
sacudir la sangre,
encontrar el diamante de todo llanto.
Le hablé a un ojo torturado alguna noche
-temblaba- y calabera del sueño, el ojo
todo rojo, crispado, aunque petrificadamente oxidado
atiné a perseguirle
-¡que descaro!- y preguntarle vorazmente...
(alguna vez, sobre los montes
con el iris dorado de sol
aquél ojo fue mi amigo
aunque doliera también)
"¿Que intenso persigues
qué olor, dolor-amor y sobre qué alas?
(quisiera intesificarlo, quisiera montarlas)..."
"Tu sueño, ojo mío
¿alfombra voladora sobre qué ciudad
al ras de qué vientre, que se besa
en ardor
y se escabulle?
Mírame. Mírame. Mírame. Debáteme. Consciénteme.
Hazme...."
Y entonces su trubulencia quieta exasperó un gesto:
- Imposible verificarse entre las migas mías, el horror y el arrastre.
A esta altura no sabíamos ya quien era quién, de quién las palabras.
Su cara fría me dolía hasta vomitar su escarapela
haciendo de mi corazón un estómago fatigado.
- Ojo - le dije - me persigues ciego.
-temblaba- y calabera del sueño, el ojo
todo rojo, crispado, aunque petrificadamente oxidado
atiné a perseguirle
-¡que descaro!- y preguntarle vorazmente...
(alguna vez, sobre los montes
con el iris dorado de sol
aquél ojo fue mi amigo
aunque doliera también)
"¿Que intenso persigues
qué olor, dolor-amor y sobre qué alas?
(quisiera intesificarlo, quisiera montarlas)..."
"Tu sueño, ojo mío
¿alfombra voladora sobre qué ciudad
al ras de qué vientre, que se besa
en ardor
y se escabulle?
Mírame. Mírame. Mírame. Debáteme. Consciénteme.
Hazme...."
Y entonces su trubulencia quieta exasperó un gesto:
- Imposible verificarse entre las migas mías, el horror y el arrastre.
A esta altura no sabíamos ya quien era quién, de quién las palabras.
Su cara fría me dolía hasta vomitar su escarapela
haciendo de mi corazón un estómago fatigado.
- Ojo - le dije - me persigues ciego.
Se alejó del cuarto, del rincón, y dijo:
- ¡Hoy me siento muy limpio!
y sus ojos se dejaban espiar para ver
que desde su pecho brotaban sus frutos
y se le abrían frescos los árboles, el cielo y la fe.
Me arrastré.
"Y yo me siento tan, tan sucio", pensé.
Desde la cortina gris que cubría el día
parecía llover polvo, nubes con mi rostro
aire sin voz.
Por la ventana se veía todo el resto, nada
día que pesa tanto y un mueble, como rincón
pues todo sobra cuando mueble
hasta los versos, todo es polvo.
- ¡Hoy me siento muy limpio!
y sus ojos se dejaban espiar para ver
que desde su pecho brotaban sus frutos
y se le abrían frescos los árboles, el cielo y la fe.
Me arrastré.
"Y yo me siento tan, tan sucio", pensé.
Desde la cortina gris que cubría el día
parecía llover polvo, nubes con mi rostro
aire sin voz.
Por la ventana se veía todo el resto, nada
día que pesa tanto y un mueble, como rincón
pues todo sobra cuando mueble
hasta los versos, todo es polvo.
Vamonos de aquí.
Siento en lo negro una llamada
me habla, me toca, su encanto
- oigo sus campanas -
hace catársis en mí donde quisiera ver claros.
Bahías de la tristeza, mareas de sangre
la risa perdida, la voz tardía
¿Que más me tienes preparado?
...Un abismo, un pozo al costado
sarcófago de delirios y de pérdidas,
la negación.
Por suerte o por dibujo del amor
abro los ojos y así corro.
me habla, me toca, su encanto
- oigo sus campanas -
hace catársis en mí donde quisiera ver claros.
Bahías de la tristeza, mareas de sangre
la risa perdida, la voz tardía
¿Que más me tienes preparado?
...Un abismo, un pozo al costado
sarcófago de delirios y de pérdidas,
la negación.
Por suerte o por dibujo del amor
abro los ojos y así corro.
El bosque de cypreses grises.
El bosque de cypreses grises
hace tiempo me mantiene perdido en él
agitando sus copas desde hace siglos
con sus días eternos, vientos que pasan...
¿Qué velo siniestro me confesó una noche,
que hoy entierro la luna bajo mis pies?
¿qué bosquejo del infierno pintarajeé entre sueños?
¿quien sueña ahora por mí?...
A quien sea que seas:
¿por donde caminas, a quién sueñas,
cuál tu paraíso, cómo tu dulzura,
cuándo dentro tuyo vos y tu voz en ti?
hace tiempo me mantiene perdido en él
agitando sus copas desde hace siglos
con sus días eternos, vientos que pasan...
¿Qué velo siniestro me confesó una noche,
que hoy entierro la luna bajo mis pies?
¿qué bosquejo del infierno pintarajeé entre sueños?
¿quien sueña ahora por mí?...
A quien sea que seas:
¿por donde caminas, a quién sueñas,
cuál tu paraíso, cómo tu dulzura,
cuándo dentro tuyo vos y tu voz en ti?
Allá
Lejos se divisa el claro, alejándose
la primavera se destiñe en su regazo
moribunda aletea en su letargo de un otoño
que colmó sus versos, que secó su cauce.
Y yo la llevo a cuestas -cuánto cuesta-
como un epílogo, luna negra
de espaldas
camino su eclipse de rosa muerta.
la primavera se destiñe en su regazo
moribunda aletea en su letargo de un otoño
que colmó sus versos, que secó su cauce.
Y yo la llevo a cuestas -cuánto cuesta-
como un epílogo, luna negra
de espaldas
camino su eclipse de rosa muerta.
Oh! la tarde se desnudó!
- augurio de tormenta -
y me enseñó su tercer ojo, bello durmiente
de bufonezca reunión de consejeros
de encierro total.
Doblan que se doblan las persianas
en el botón de los botones del pezón
del encierro total
de la chispa apunada de lo lento
perdida de su aguja de abismos
que no bebe su brebaje fatal.
Ay, apacible siesta de nariz lánguida
migraña de piernas
corazón nulo.
Y pensar que esta noche vestirás a tu ojo
que se despierta.
- augurio de tormenta -
y me enseñó su tercer ojo, bello durmiente
de bufonezca reunión de consejeros
de encierro total.
Doblan que se doblan las persianas
en el botón de los botones del pezón
del encierro total
de la chispa apunada de lo lento
perdida de su aguja de abismos
que no bebe su brebaje fatal.
Ay, apacible siesta de nariz lánguida
migraña de piernas
corazón nulo.
Y pensar que esta noche vestirás a tu ojo
que se despierta.
Alguien llora
No quisiera herirte
pero tengo que dejarte
me acongoja el jardín de lo que pudo haber sido
y que tu pelo sea el techo de esta noche.
En los umbrales plurales de la devoción
se pierden platos de cientos de miles de mí negados
caminos y señuelos, balcones y recuerdos
hundidos en tu barco.
Alguien llora y quien escribe
hace las veces de su ángel
se desdobbla consciente se deforma
y heridas sus venas se mezcla su sangre.
Yo voy a escribirle al ángel
así reposo de vos en su sangre
y mientras él me escribe
yo te dejo sin herirte.
pero tengo que dejarte
me acongoja el jardín de lo que pudo haber sido
y que tu pelo sea el techo de esta noche.
En los umbrales plurales de la devoción
se pierden platos de cientos de miles de mí negados
caminos y señuelos, balcones y recuerdos
hundidos en tu barco.
Alguien llora y quien escribe
hace las veces de su ángel
se desdobbla consciente se deforma
y heridas sus venas se mezcla su sangre.
Yo voy a escribirle al ángel
así reposo de vos en su sangre
y mientras él me escribe
yo te dejo sin herirte.
Artaud el ataud silvestre.
¿Adónde es que vamos si no es
a la búsqueda de los peldaños táctiles
de la invisible escalera
que nos rescata del pozo del vacío?
Manos negras que suicidan
los ojos y las venas.
Manos muertas que se mueren para vivir.
¿Cuantas veces es preciso creerse perido en él?, pues
¿Que más queremos hacer que las cosas que no existen?
¡Me niego a dormir en ascensores!
Se trata de que el amor se muere si no lo tratamos primero
con manos de pasto.
a la búsqueda de los peldaños táctiles
de la invisible escalera
que nos rescata del pozo del vacío?
Manos negras que suicidan
los ojos y las venas.
Manos muertas que se mueren para vivir.
¿Cuantas veces es preciso creerse perido en él?, pues
¿Que más queremos hacer que las cosas que no existen?
¡Me niego a dormir en ascensores!
Se trata de que el amor se muere si no lo tratamos primero
con manos de pasto.
La sed perdida
¿Como hacer algo que ya no existe? como cantar...
en gris sólo se canta al mar, y el mar
cuando el mar...
es humbral de venas descarriladas
en una reboltosa mudez de mar
se apaga y otorga mar.
Río ya no hay
hay mar sólo
¿Como hacer algo que ya no existe más? como el color.
en gris sólo se canta al mar, y el mar
cuando el mar...
es humbral de venas descarriladas
en una reboltosa mudez de mar
se apaga y otorga mar.
Río ya no hay
hay mar sólo
¿Como hacer algo que ya no existe más? como el color.
Alunado sea entre nubarrones
el cometa de la locura:
quizás licor de los sueños
quizás un tal vez infinito...
¿Como puede un terrible anhelo
que desde la sangría de cada noche
se le eleva al cielo con su puño apretado
volverse un cristal roto y faldero?
Ah! Aguerrida sombra que de mi no se despega!
quizás licor de los sueños
quizás un tal vez infinito.
el cometa de la locura:
quizás licor de los sueños
quizás un tal vez infinito...
¿Como puede un terrible anhelo
que desde la sangría de cada noche
se le eleva al cielo con su puño apretado
volverse un cristal roto y faldero?
Ah! Aguerrida sombra que de mi no se despega!
quizás licor de los sueños
quizás un tal vez infinito.
Recreo en vos.
Tu vientre:
mareas de la brisa
tierra de cultivo
donde planea el sol
Valle de la luna
tierra de culto
oráculo de un pasado divino
Incubadora de mairposas
pecera de utopías
recelo de las sombras
catársis de mis fantasías
Lu-ciénaga de mar;
mi dibujo soñado
mi casita en el árbol de los sueños.
mareas de la brisa
tierra de cultivo
donde planea el sol
Valle de la luna
tierra de culto
oráculo de un pasado divino
Incubadora de mairposas
pecera de utopías
recelo de las sombras
catársis de mis fantasías
Lu-ciénaga de mar;
mi dibujo soñado
mi casita en el árbol de los sueños.
¿Como se sube la pendiente de las innecesidades?
¿Cómo sucumbir ante tanto mundo...
tanto mundo con sabor a tan poco
redondo y cuadrado
que se necesita tanto a sí mismo
que uno se necesita tan poco, sólo por necesitarse
tanto como para soñar otro tanto
soñándose en otro lado?
¿Cómo ahogarse tan arriba, allá en la estratósfera...
allá entre las nubes de tanto oxígeno y nitrógeno
pues no soy un humanógeno pero me sobra el frac
y el pantalón corto de vestir de mi humanólogo
si soy apenas un humano con ojos
y las nubes también lloran - incluso -
desde el cielo?
¿Cómo enloquecer aprendiendo del vuelo de las aves...
que hacen arte con el pico de las montañas
decorando el helado que Dios se servirá de postre
quizás tan dulce como mi angustia
que corre tan rápido como mi sangre en éstas palabras
- mi sangre no correspondida -
vino de las aves - sólo de las aves -
y de nadie más?
¿Cómo hace para espiar al sentido apenas...
mirando hacia abajo, viendo el inmutable vacío
abajo y abajo, sin helicópteros, sin ventiladores
espeso
crujiente, que como el suelo me verá caer
mientras me espera, sediento como espera las lluvias
sabiendo que esta vez voy a caer
y seré el rocío del alba
después de esta noche?
¿Cómo sucumbir ante tanto mundo...
tanto mundo con sabor a tan poco
redondo y cuadrado
que se necesita tanto a sí mismo
que uno se necesita tan poco, sólo por necesitarse
tanto como para soñar otro tanto
soñándose en otro lado?
¿Cómo ahogarse tan arriba, allá en la estratósfera...
allá entre las nubes de tanto oxígeno y nitrógeno
pues no soy un humanógeno pero me sobra el frac
y el pantalón corto de vestir de mi humanólogo
si soy apenas un humano con ojos
y las nubes también lloran - incluso -
desde el cielo?
¿Cómo enloquecer aprendiendo del vuelo de las aves...
que hacen arte con el pico de las montañas
decorando el helado que Dios se servirá de postre
quizás tan dulce como mi angustia
que corre tan rápido como mi sangre en éstas palabras
- mi sangre no correspondida -
vino de las aves - sólo de las aves -
y de nadie más?
¿Cómo hace para espiar al sentido apenas...
mirando hacia abajo, viendo el inmutable vacío
abajo y abajo, sin helicópteros, sin ventiladores
espeso
crujiente, que como el suelo me verá caer
mientras me espera, sediento como espera las lluvias
sabiendo que esta vez voy a caer
y seré el rocío del alba
después de esta noche?
Suscribirse a:
Entradas (Atom)