ella
fugada lejana pero nunca neutra
sus manos
altas vagas robadas negras
su corazón lanzallamas
soñado por trovadores de otros siglos.

sus ojos guardan
bajo la aureola de su mirada
los colores del ocaso;
y en su boca cae
antes del beso que la busca
el día entrando en la noche;
y en su frente clara
tras largas horas de peregrinaje
amanece el sol de los otoños;
y su ropa viste
adornando de luna aquí y allá
su desnudez que son todas las estaciones.

pues bien, milagro...
barrado por ella mi magia clama
mientras se arma de bosques para besarla mejor
unas ansias que ya no caben en la música
y desbordadas se lanzan a su cueva.

She don´t dream with me III

la ciudad en bloque
avanza
precipitadamente todo se corrige
los pasos que se buscan bajo los rostros que se pierden
cuerpos que se chocan
como dos piedras

en la neblina
la ciudad impotente
desiertos caminantes;

titilando en el umbral de mi desesperación
rojos como diamantes que hierven
sus labios imposibles:
el sol es lo único incorregible
imán todopoderoso de los más tristes designios.

Hildalgologia.

Te has acostumbrado al invierno más crudo
abrazando alientos salvajes a fuego lento
etéreo en el frío por el frío
y salpicando las pocas risas con severas muecas de sangre
¡Tu hidalguía del desesperado!
la única cruz es el desierto de tu alma
(todo lo demás, es viento en el desierto
y Neón sumiso en plena noche).

Lloran por tí las aves y los colibríes:
te has hecho amigo del invierno.
¡pobre de tí cuando la jauría de fantasmas!
pobre de tí cuando el tiempo...

Cuando el ciclo de los cielos grises despeje
y todos los bellos seres maduren con el mundo
cuando muten su piel las flores, desnudando sus íntimos encantos
y se abran de par en par los labios de los higos y las abejas
se desarmen de fiesta en la miel de la primavera...
¡pobre de tí cuando el calor del Universo!
La noche llama al infortunio
¡ve del lado que te posicionas ante la fatalidad del mundo!
y defiéndete de los malos augurios
y de las malas costumbres
¡sálvate en la lucha interminable!

ve en busca del amor, no hay otro lugar
no hay otro salvaje refugio
el amor es ese mapa irreconocible y difuso
pero sabio heredero de la vida alguna vez silvestre
hoy toda del viento y corrompida por los Dioses.

¡Noche y mas noche!, de este lado de la trinchera
noche oscura sin sol, y hasta cuándo
sopesarla...
y esos rostros que se ven en la bruma y que tanto recuerdo
y que tanto añoro
son legados inconclusos de la vida por caminar
y sopesar siempre.

¡Noche y mas noche!
restan noches, amor mío
tantas de ellas por sopesar...
mientras se corrompen sin pausa los corazones
en una mueca irrefrenable de soledad

Toda la noche es
simple: ella guarda
secretos lujosos
y traiciones
¡vete lo mas pronto posible! no tienes centro
en esta eterna distorción
flamean bocanadas de fuego de los dragones
desheredados
y tú, alma de príncipe
perdido en el bosque...
¡sin violar tus promesas nunca, angel maldito!

It´s all over now, baby blue.

A cielo abierto y con descaro del dolor
urgen tus heridas y tus llantos
un quejido escandaloso de la vida derramada y perdida
sueño del que ya no fuimos dignos...
¡vaya siniestro amor desanimado!

Son mis manos y palabras dagas ensangrentadas
y de piedra son mis augurios de ilusiones
¡Huye!
No son tiempos para morir demasiado...

Y mientras andes sopesando el invierno
alguien barrerá las hojas secas caídas tras tu paso
como quien lee en ellas una carta que talló la vida.

Réquiem en un parque.

Clausurados esos bordes y esas cruces
apaciguadas tras el ahogo
baja Drágula a los incógnitos de sí mismo
a coversar duramente con la bruma de los árboles
viejos de su interior, agitados por el viento.

Un parque enorme y oscuro lo recibe y cobija
y la noche le regala al fin
aquellos versos que le había prometido...

"En este parque fluyen ríos encantados
puedo oírlos cantar en las copas de estos árboles
y en los picos de estos pájaros
todo tiene mil colores y mil cantos
nuevos cada día y hasta la noche
¡Hoy nacen cantos que morirán mañana!
persistiendo sólo en el viento, que viaja...

¡Sea esta revelación celebrada con otros versos!
ya leídos y ya muertos y ya del viento, que ahora escribo
y que ahora nacen...
- Si Drágula se quita la máscara, se quita la vida -

Y en cada rincón de este parque que canta
hay un niño llamado esperanza
que juega a las escondidas".

Ella no sueña comingo II

Ella hizo del cielo un agridulce bocado
cuando, por entre la comisura de sus labios derretidos de candor
suspiró eros con un arrogante llamado:
- ¡no es tarde todavía, amor mío!
¡ven, enciéndete en mi pecho y arde
como una brasa que nace en el centro de la tierra
y busca allí el fondo de la vida!
¡Nunca es tarde para ser Joven!

Y fue entonces que me hice fuego verdadero y fresco:
es su sonrisa el lecho donde desnudos pasean mis versos
eróticos comienzos nacimientos revanchas andanzas y caminos pues
¡nunca es tarde para ser joven! y menos aún
soñando despierto.
Drágula desastroso amor
andrajoso pudor el de sus labios heridos
su joroba coronada...
vislumbra sólo callejones de Junio
ya caminados en su memoria
sin salida.

en su fija idea centellean las luces de toda derrota
y sus ojos clavados en las baldosas de los solitarios y fríos
- y solemnes y suyos - callejones de Junio.

Vaya si habrán de habérsele perdido ya las dagas
sque ordinarios cantan los cuervos negros en sus botas
y debe atar al sueño para no perdérsele también la noche
en el delirio de su infortunio.

ella no sueña conmigo

ella está dispuesta a ignorar
- ella es todo sueños sin ropa -
mira la luna desde su ventana juega sombría
con otros polvos que la noche le devuelve
para ella toda, esfumarse verse disuelta cariñosamente
entre las estrellas, entre otras músicas
entre otros contornos
que no son mis besos todavía
y la disponen a embriagar...

¡mis versos todavía la reclaman!
todavía no la han siquiera acariciado silenciosamente
pero me la han devuelto
la embriagan entera los licores que recorren mi cuerpo ahora.
(veo su espalda desnuda sobre la ventana, y en ella
la noche su jardín la luna llena).

Drágula se autocensura (se sabe ínfimo)

Parsinomia de los desangelados, de los marginados
tesudez de caminar por cauces secos donde ni una lágrima se compadece
drágula omnipotente te espía, mujer desarreglada
te husmea los dientes sucios la saliba latente desesperada
comparte sangriento tu robusto amor invisible
es una máquina de apresurar sueños y desear cuerpos hasta el hambre
te persigue sin ninguna máscara en los colmillos...

solo por calmar estas bestias!
moscas...
ladridos de urgencia te brotan de la angustia
en tus pechos esa mueca de luz apagadísima cerrada impermeable
es su causa eterna.

Drágula had a baby and a love and a brain.

Cubierta de violetas
asi como una vereda de mayo
alucinada
reverbera en mis ojos, desnuda
la trae al cielo de mis sueños un designio y unos rabiosos celos
por la vida que la camina allí afuera amarillenta y vieja
mientras ella no sabe, entre otras cosas
de las violetas ni de mis sueños.

- si puediera tan sólo hablarle y que me oyera...
¡sería como acariciarle la punta de los labios
por donde se escabuyen emebebidos en amor
silencios de los versos que le susurro al oído! -

ella es la madre de una ilusión sin bordes
es digna de estos ardores que cobijo para ambos
y sus perfumes cantan: vida.

Drágula y su espejismo de Rimbaud.

la temporada de las rosas
sonrojaba el viento que doblaba rozando tus mejillas
nos enardecía y nuestros ojos rubios brillaban
las estrellas reían y nuestros besos saltarines
se sacaban la ropa
urgaban, maldecían, lloraban bellos
- ¡saltaerines remolinos con sabor a vino
que la vida regala sólo a dos de sus bocas sonrojadas
en la temporada de las rosas!.

y yo que te bebí entera y de un solo trago
enciendo en estas noches viejas el quejido
de sus espinas negras
que han crecido y con sus largos agijones
perforan mis pulmones y enferman mis paisajes
y mi amor siniestro fugado tras de tí se arranca los ojos para no
verse morir].

DRÁGULA

Si te miro a los ojos vas a ver, por primera vez, el terror
indagándote - no verás fuego, sólo vacío que arde -
una asfixia
la retina de un silencio de colores apagados
que mira desde tan lejos allí dentro
¡casi con el último desvelo de una luz extinguida
tragada por el oleaje de pozos ciegos tan lejos allí dentro!
que no verás más que vacío que arde

y vas a perderte, en esa mirada, en una larga noche
pues son mis ojos un trampolín negro
que cae
hacia dentro de un corazón malogrado
que arrastro por siglos con la forma de una calavera
que idolatra los sueños de doncellas cuyos pechos son de oro.

ser/estar

Bajo la incrédula conspiración sarnosa
del desencanto
transpiran la noche de las calles los desesperados
con asma de dios y aliento envenenado
abrazando entre delirios la lluvia de invierno
porque no hay mujeres ni estrellas
no hay madres ni enfermeras ni salidas
que amontonen derramen palabras y ciencia
que abracen su corazón liciado por el mundo curado
por quien sabe que secreto maldito
que la vida todavía esconde
tras la muerte y allí van
allí vamos
tras un bar una salida un abrazo una mujer una madre
una estrella siquiera
que la vida todavía esconde tras la muerte
y morir y vomitar y ser la noche
allí seguimos.
¿Dónde voy a llorar a la luna esta noche
cuando el hambre caiga preso de la peste
que enmudece las piernas
de los dioses que
te caminaban las flores antes de nacerte
eran semilla de tus labias y tus brillos
que eran la luna siempre
noches que van a sangrarte y a saberte
luna de otra noche?
será que te perdí
y entonces
ya no guardo secretos con el mundo
brotan helados abriles a mi paso
pasan nubes, llego tarde, vivo lejos
se apagan los perfumes y se cierran
jardines
atrás
quedan
los perfumes secretos de jardines secretos
que ahora son
máscara
se hace entraña la abstinencia de la verdad
y atrás
quedan
perfumes
jardines
esperanzas.

Habeas

Tan sólo tengo misas después de siempre
palabras que enaltece solemne el desamor
que maldigo
incrédulo de la venganza
pero que amo a pesar de mí
para tu vientre algún día
para tus ojos, para mañana
saberme congregado a tus amparos de luna y de cristal.
Pero tenías tanto amor bajo el rostro
en tu pelo
suspendido
el amor te bajaba por los pechos
acariciándote el viento
sin castigar
mimando de a sorbos tu regalo
perfumando
y la pregunta
que doblaba tu espalda
y que bajaba como príncipe a caballo
alzando su oro por tus piernas
era
donde estás
es cierto que
fugaste los perfumes por debajo
las claras y las hermosuras
que me amanecían las palabras
para entrar en tu noche
doblegando tu piel y triunfando
abirendo el mundo
ese
que ya no entiendo
que se escapa
que enmudece.
Tengo la voz que sabe a lluvia
esta tarde
amarga
de sol
descompuesto
mientras me llorás en el paladar
y me caen tus lágrimas como rayos
como ecos
en la garganta
empañando al amor a lo lejos
que te absorbe
que me moja
que nos indaga
por la noche
por palabras.
Me acuesto en el pasto y alzo los ojos en la noche:
cuento una, dos, diez, cien estrellas;
un príncipe de cuento me eriza el oído:
"veo estrellas de mar negras y grandes,
tienen los ojos enormes"

Miro otra vez el cielo, entrellado:
¿huella negra que serpentea, bifurca y desintegra
entre el sueño latente de maravillas encendidas
traicionadas
o pequeños lunares de esperanza
nadando en el pozo eterno?

El ahullido de una cien corre en espanto por el pasto verde de la noche.
leíste sobre el horror en la arena,
vaya si el mar lloró junto a tus pies
revolcándose
avergonzado por el cielo en su negro mareo
mientras hundías tus ojos dulces en mi carta amarga
de boca amarga
que salpicó de invierno el verano y ay,
que sopló tan fuerte como el último aliento de un beso
y que brotó, helada, de mi verano aturdido también.
Diste el certero ultimátum, irreverente
bajo la lupa del aguacero, el pulso no te temblaba,
tenías fuego en las cejas y fruncida la mirada.

Una imputación personal que esconde la ternura,
no esconde nada, lloré, y entonces
no hubo forma de salvarme de las cartas que tallaste
sobre el rumbo de mi pulso y allá voy, envenenado
detrás de un trueno con la sed de que estalle el coágulo
antes de esta noche oírte hablar.

Decíamos resistir y llorábamos fuego

Digamos que encontré la forma de encarcelar al miedo,
- ¡digamos, y hagamos fuego!-
desgarremos el cielo,
antes que se desplome sobre nuestras flores.

Porque digamoslo gritando, tuvimos que pagar un precio:
tuve que aprender a morirme silenciosamente,
a morir sin que nadie lo note,
y tuviste que agazaparte detrás de mí, y tal vez te arrepentiste
y el miedo se fue y se llevó lo que decíamos más fuerte.
Ya se adueña de mi la soledad de enero:
esa brisa que cocina lento al corazón en las brazas del olvido;
ese dolor de ventilador e insomnio;
ese calor calcinante de las espaldas inscriptas en las pupilas,
como presagios y como ruinas,
hogueras para el amor sofocado,
que se siente la nada en el carnaval,
la máscara en las risas,
y la muerte cada vez que insiste.
Quisiera que fuesemos cielo y tierra, o al menos
las tormentas intermedias, pero cielo allá
- hubiera al menos intentado -
y tierra aquí permanezco hundido en el eco.

Ardió mi hoguera cuando tembló mi frente,
- las palabras me hablan entreabiertas, soy un perdido más -
y cuando bajé la mirada, el fuego
transformó en cenizas el desahogo.

Me hubiera convertido en desierto, pero
agarré mi mochila y cargué con esto:
hasta la próxima vez
que llueve, nieve o truene
las letras de tu nombre sobre mi corazón éste.