la música, esa píldora exótica
no quisieras tomarla
es el caldo alucinado a los pies de un cuadro lúgubre
de paisajes notámbulos de sombras azules
como una tarde triste que abraza fuerte
y no deja de apretar
como los últimos ecos del silencio.
pero es tu música el mayor de los ocasos
acaso esa melodía que proyectan tus ojos oscuros y abnegados
que le cantan al invierno como todas las faunas
en esa partitura de la muerte que tan profundamente entiendo.
alta, lúgubre, maldita
tanto...
que me desato de caricias en la selva del mundo
y mi lengua es una enredadera de mentiras sobre tus muslos
lechosos dorados celestes
sobre esa fruta en sombras donde dejo mi dentadura podrida
mi vida entera por un segundo solamente
de esqueleto allí
quebrado y solemne
como sólo puedo ser tuyo alguna vez.
tanto...
que me desato de caricias en la selva del mundo
y mi lengua es una enredadera de mentiras sobre tus muslos
lechosos dorados celestes
sobre esa fruta en sombras donde dejo mi dentadura podrida
mi vida entera por un segundo solamente
de esqueleto allí
quebrado y solemne
como sólo puedo ser tuyo alguna vez.
Preguntas a un amigo poeta.
¿Y que hay de esa suerte de olvido preñado de muerte
rotunda de desierto crispado?
¿y del hombre que camina sólo con una brújula
rota de espanto?
¿que haremos con todo el llanto
con todas esa lágrimas que no hemos de recoger
y que siembran a lo largo de nuestra tierra
semillas de odio y de venganza?
¿tomaremos los fusiles con nuestras manos
la pluma con nuestra fe
enfrentaremos al verdugo con nuestra vida
o entregaremos todo a la pura suerte...
de esperar?
¿que mas queda por descubrir y por pensar
si ya toda la muerte ha sucedido?
rotunda de desierto crispado?
¿y del hombre que camina sólo con una brújula
rota de espanto?
¿que haremos con todo el llanto
con todas esa lágrimas que no hemos de recoger
y que siembran a lo largo de nuestra tierra
semillas de odio y de venganza?
¿tomaremos los fusiles con nuestras manos
la pluma con nuestra fe
enfrentaremos al verdugo con nuestra vida
o entregaremos todo a la pura suerte...
de esperar?
¿que mas queda por descubrir y por pensar
si ya toda la muerte ha sucedido?
¿enserio estaremos tan solos en esto del amor?
¿o será que apenas se trata de sostener
en estas noches largas confusas que nos pierden
algun resabio de viejas magias
ese instinto que nos ampara
antes de desesperar
y entregar el corazón otra vez más
a eso que no quisieramos ni nombrar?
¿que debemos predicar, ahora, cuando el amanecer
nunca llega?
¿o será que apenas se trata de sostener
en estas noches largas confusas que nos pierden
algun resabio de viejas magias
ese instinto que nos ampara
antes de desesperar
y entregar el corazón otra vez más
a eso que no quisieramos ni nombrar?
¿que debemos predicar, ahora, cuando el amanecer
nunca llega?
Che.
la obstinación la abnegación el sacrificio la fantasía prepotente las distancias rutas indefinidas las pendientes las caídas lágrimas nunca la pelea entonces la frente en alto vencer algún día o algún día morir frente al muro por el muro romperlo
o aceptar
por lo bajo
como un golpe fatal
tanta tristeza.
o aceptar
por lo bajo
como un golpe fatal
tanta tristeza.
Los viajeros somos soñadores compulsivos, estamos en los sueños en todas partes. No es que estemos empecinados en descubrir tanto como en transitar las calles de lo que ya hemos soñado: ya tenemos antes de partir varias imágenes devueltas por la almohada o por las tardes de desasoseigo. Son como premoniciones: caminos, poblados, acentos, vientos y climas.
Yo conozco los cantos y los mares, las aves y las señales. Tal vez sea que en tu cuerpo amanecen todos los soles de la tierra y se esconden todos los enigmas de las noches del mundo, y me sumerjo en cada aventura cuando busco bien adentro tuyo otras respuestas. Tal vez sea que viajar es una forma de encontrarte en otros tiempos.
Yo conozco los cantos y los mares, las aves y las señales. Tal vez sea que en tu cuerpo amanecen todos los soles de la tierra y se esconden todos los enigmas de las noches del mundo, y me sumerjo en cada aventura cuando busco bien adentro tuyo otras respuestas. Tal vez sea que viajar es una forma de encontrarte en otros tiempos.
Girl from the North Country
Bien, si vas a viajar a la feria de las tierras del norte
donde los vientos azotan con fuerza en la frontera,
dale recuerdos míos a una chica que vive allí
ella fue una vez mi auténtico amor.
bien, si vas cuando hay tormentas de nieve
cuando los ríos se congelan y el verano termina,
fíjate si lleva un abrigo suficientemente cálido,
que la proteja de los rugientes vientos.
por favor, mira por mí si lleva el pelo largo y suelto,
si se le enrolla y le cae suavemente por debajo de sus senos.
por favor, mira por mí si lleva el pelo largo y suelto,
es así como mejor la recuerdo.
me pregunto si ella me recordará alguna vez
muchas veces he rezado repetidamente por ello
en la oscuridad de mi noche,
en el resplandor de mi día.
así que, si vas a viajar a la feria de las tierras del norte
donde los vientos azotan con fuerza en la frontera,
dale recuerdos míos a una chica que vive allí
ella fue una vez mi auténtico amor.
Bob Dylan.
donde los vientos azotan con fuerza en la frontera,
dale recuerdos míos a una chica que vive allí
ella fue una vez mi auténtico amor.
bien, si vas cuando hay tormentas de nieve
cuando los ríos se congelan y el verano termina,
fíjate si lleva un abrigo suficientemente cálido,
que la proteja de los rugientes vientos.
por favor, mira por mí si lleva el pelo largo y suelto,
si se le enrolla y le cae suavemente por debajo de sus senos.
por favor, mira por mí si lleva el pelo largo y suelto,
es así como mejor la recuerdo.
me pregunto si ella me recordará alguna vez
muchas veces he rezado repetidamente por ello
en la oscuridad de mi noche,
en el resplandor de mi día.
así que, si vas a viajar a la feria de las tierras del norte
donde los vientos azotan con fuerza en la frontera,
dale recuerdos míos a una chica que vive allí
ella fue una vez mi auténtico amor.
Bob Dylan.
ella suele esperar
es fría como los picos nevados
que dejaron en sus ojos de la infancia
colores helados, hechizos del sur.
ella suele escapar
se escurre de la luz como una loba de caza
y si se deja ver lo hace sólo para tentar
diamante preciado, esquiva belleza.
ella suele mentir
y aunque prefiera ser un enigma mientras tanto
mira y mira el refugio que ya le hizo mi corazón
aterrado
de cara al invierno
solitario varón, enamorado perdido.
es fría como los picos nevados
que dejaron en sus ojos de la infancia
colores helados, hechizos del sur.
ella suele escapar
se escurre de la luz como una loba de caza
y si se deja ver lo hace sólo para tentar
diamante preciado, esquiva belleza.
ella suele mentir
y aunque prefiera ser un enigma mientras tanto
mira y mira el refugio que ya le hizo mi corazón
aterrado
de cara al invierno
solitario varón, enamorado perdido.
¿Habré de pulular por este mundo/cerrado
con los ojos cubiertos de cenizas/de las ruinas
con las plumas de mis manos vírgenes
soplando palabras en el vacío/viejas/atado
a la cintura de una bruja de polleras sucias/promocionales
de video/suspirando por unas Nike/u otra droga de diseño/
sin sueños verdes que caminen mis zapatos/
las veredas del pueblo/ese sueño/el grito
de los hermanos/todo lo que espera/
las aventuras de las manos callosas que vuelan
detrás de la historia/los cuentos/
la fantasía/la utopía/el fuego?
¿Habré de olvidarme en este mundo/perdido
siendo otro/siendo de otro/
perdiéndome de todos/siendo de nadie/
atado a la cintura de una dama modelo
del miedo/talando árboles/
talando mi tallo/mi flor/perdida
en un jardín seco/de hombres
caminando sobre las cabezas de otros hombres/
con la estela de las muerte en cada paso?
Desde hoy/hasta mi sangre
habré de encadenar mi tallo a cada árbol/no lloraré
otro desierto más/vertiré mi sangre a cambio/
del sueño verde calloso revolucionario
de volar hermanado/
desde hoy/hasta mi sangre.
con los ojos cubiertos de cenizas/de las ruinas
con las plumas de mis manos vírgenes
soplando palabras en el vacío/viejas/atado
a la cintura de una bruja de polleras sucias/promocionales
de video/suspirando por unas Nike/u otra droga de diseño/
sin sueños verdes que caminen mis zapatos/
las veredas del pueblo/ese sueño/el grito
de los hermanos/todo lo que espera/
las aventuras de las manos callosas que vuelan
detrás de la historia/los cuentos/
la fantasía/la utopía/el fuego?
¿Habré de olvidarme en este mundo/perdido
siendo otro/siendo de otro/
perdiéndome de todos/siendo de nadie/
atado a la cintura de una dama modelo
del miedo/talando árboles/
talando mi tallo/mi flor/perdida
en un jardín seco/de hombres
caminando sobre las cabezas de otros hombres/
con la estela de las muerte en cada paso?
Desde hoy/hasta mi sangre
habré de encadenar mi tallo a cada árbol/no lloraré
otro desierto más/vertiré mi sangre a cambio/
del sueño verde calloso revolucionario
de volar hermanado/
desde hoy/hasta mi sangre.
te advierto que soy un testigo casual de tu soledad
y estoy dispuesto a quedarme/y también
que me conformo con irme/
soy como el champán que se toma de noche hasta ver las estrellas
y se vomita ni bien un rayo de sol te ilumina la cara/
pero amo tu lengua a rabiar/tengo
el pecho amargado por el rimel de tus labios
estremecido/entregado/
y baja tu boca por un sendero que no vuelve a subir/
como nosotros
que juntos bajamos viajamos caemos
enredados nos miramos como desde lejos
siendo en otro lado/
como yo
que me desboco por tenerte entre mí
con un abismo debajo/
y estoy dispuesto a quedarme/y también
que me conformo con irme/
soy como el champán que se toma de noche hasta ver las estrellas
y se vomita ni bien un rayo de sol te ilumina la cara/
pero amo tu lengua a rabiar/tengo
el pecho amargado por el rimel de tus labios
estremecido/entregado/
y baja tu boca por un sendero que no vuelve a subir/
como nosotros
que juntos bajamos viajamos caemos
enredados nos miramos como desde lejos
siendo en otro lado/
como yo
que me desboco por tenerte entre mí
con un abismo debajo/
es que sos mi abuela
las piernas de mi madre
la dulce voz de mis maestras de jardín
los pechos que miraba desde mi cuna
la sonrisa de todas mis amigas
todas las polleras que miré
el resplandor de la belleza más espúrea que camina por las calles
con sus perlas rimbombantes/ como versos de rimbaud/
las mujeres de los primeros versos de rimbaud/ los besos azules
las mejillas rosas/ las mejillas de las rosas sonrojadas por el sol/
el perfume de toda mi felicidad pasada que te extraña/
y tal vez la tristeza/
una tormenta en la cabeza lascerada de angustia/
coronada con un llanto negro una grieta en la tierra seca
donde me arrastro para pedirte que vuelvas/ y vuelvas
y vuelvas/y seas/
seas en mi pecho/siempre en mi pecho/
las piernas de mi madre
la dulce voz de mis maestras de jardín
los pechos que miraba desde mi cuna
la sonrisa de todas mis amigas
todas las polleras que miré
el resplandor de la belleza más espúrea que camina por las calles
con sus perlas rimbombantes/ como versos de rimbaud/
las mujeres de los primeros versos de rimbaud/ los besos azules
las mejillas rosas/ las mejillas de las rosas sonrojadas por el sol/
el perfume de toda mi felicidad pasada que te extraña/
y tal vez la tristeza/
una tormenta en la cabeza lascerada de angustia/
coronada con un llanto negro una grieta en la tierra seca
donde me arrastro para pedirte que vuelvas/ y vuelvas
y vuelvas/y seas/
seas en mi pecho/siempre en mi pecho/
...Caminaba un tanto distraído rumbo a casa cruzando por una de las veredas internas del Parque Lezama, cuando de repente tropecé con una piedra y caí y rodé cuesta abajo sin freno hasta quedar tumbado de cara a la Avenida Martín García con la calle Brasil a mis espaldas, abollado como una lata psioteada y allí morí por unas cuantas horas, hasta que los vagos me revivieron a patadas mientras trataban de embocarme entre dos árboles y gritaban de júbilo y felicidad. Mi sangre está toda allí entera desparramada y todavía tibia. No te recomendaría que pases nunca más por ahí.
Sos mi amor de Buenos Aires. Sos mi amor de dos mil cinco, dos mil seis, dos mil siete, dos mil ocho, dos mil nueve; sos mi amor de todos estos años. Sos mi amor a la manera de estas calles, te abrís paso entre la gente de la forma en que aquellas sombras revolotean, te sacudís como el viento sacude aquellos árboles. Sos un poco lo que imaginabas y otro tanto serás de acuerdo a lo que sueñes, hoy, acá, entre mis brazos. Y eso es todo. Y no te alcanza.
Ahora que empiezo a hablarte y te beso la boca con la mía roja y húmeda, apuntalándote versos de mis labios en cada cisura de los tuyos que abiertos me esperan me oyen, empiezo a desdibujarme y perderme como el humo en una última pitada de tus besos que ahora manchan mi cuerpo y me dejan desnudo para lo que queda de sendero, siempre besado y tocado y hablado por ellos, donde otros labios me hablarán, otra vez, en su extraña lengua que oye y que besa.
Lluvia.
hoy llueve mucho, mucho,
y pareciera que están lavando el mundo
mi vecino de al lado mira la lluvia
y piensa escribir una carta de amor/
una carta a la mujer que vive con él
y le cocina y le lava la ropa y hace el amor con él
y se parece a su sombra/
mi vecino nunca le dice palabras de amor a la
mujer/entra a la casa por la ventana y no por la puerta/
por una puerta se entra a muchos sitios/
al trabajo, al cuartel, a la cárcel,
a todos los edificios del mundo/pero no al mundo/
ni a una mujer/ni al alma/
es decir/a ese cajón o nave o lluvia que llamamos así/
como hoy/que llueve mucho/
y me cuesta escribir la palabra amor/
porque el amor es una cosa y la palabra amor es otra cosa/
y sólo el alma sabe dónde las dos se encuentran/
y cuándo/y cómo/
pero el alma qué puede explicar/
por eso mi vecino tiene tormentas en la boca/
palabras que naufragan/
palabras que no saben que hay sol porque nacen y
mueren la misma noche en que amó/
y dejan cartas en el pensamiento que él nunca
escribirá/
como el silencio que hay entre dos rosas/
o como yo/que escribo palabras para volver
a mi vecino que mira la lluvia/
a la lluvia/
a mi corazón desterrado/
Juan Gelman
y pareciera que están lavando el mundo
mi vecino de al lado mira la lluvia
y piensa escribir una carta de amor/
una carta a la mujer que vive con él
y le cocina y le lava la ropa y hace el amor con él
y se parece a su sombra/
mi vecino nunca le dice palabras de amor a la
mujer/entra a la casa por la ventana y no por la puerta/
por una puerta se entra a muchos sitios/
al trabajo, al cuartel, a la cárcel,
a todos los edificios del mundo/pero no al mundo/
ni a una mujer/ni al alma/
es decir/a ese cajón o nave o lluvia que llamamos así/
como hoy/que llueve mucho/
y me cuesta escribir la palabra amor/
porque el amor es una cosa y la palabra amor es otra cosa/
y sólo el alma sabe dónde las dos se encuentran/
y cuándo/y cómo/
pero el alma qué puede explicar/
por eso mi vecino tiene tormentas en la boca/
palabras que naufragan/
palabras que no saben que hay sol porque nacen y
mueren la misma noche en que amó/
y dejan cartas en el pensamiento que él nunca
escribirá/
como el silencio que hay entre dos rosas/
o como yo/que escribo palabras para volver
a mi vecino que mira la lluvia/
a la lluvia/
a mi corazón desterrado/
Juan Gelman
1977
Los llantos desesperados de su madre
los otoños en Castelar
los vecinos sin rostro
escondidos en sus patios
tapándose la boca para hablar
secretos que retumban (todavía retumban)
en las espesas paredes del mundo,
el puente Pueyrredón y la policía
las piedritas entre los rieles del tren
que ahora volaban como misiles
por esas nostágicas tardes
que ya no eran nostálgicas cuando
ya se había hecho verdaderamente tarde para extrañar,
se inscribían en el rostro del tío Manuel hacían de sus años
una enredadera de pasos perdidos
mientras huía campo arriba
y era el futuro un pastel de colores mezclados y oscurecidos.
estación Los Polvorines
las ancianas manos blancas de Borges en los márgenes
de las hojas de los libros más tristes que lo acompañarían
junto a los diarios llenos de crónicas sobre la sangre de Marianito
y de Juan y de su madre tal vez
y de la sangre que arrastraba el viento
ese viento
el único que acariciaba su cara se compadecida de él
resoplando en la ventanilla del tren en marcha hacia... ¿quién sabe?
("¿Alguien lo sabe?" preguntamos
algunos ingenuos todavía)
tal vez un tiempo que pasará en algún lugar
sentado a la puerta del domingo eterno
con sus ojos fijos en la nada o en la fantasía de volver
mientras los vecinos se esconden de las balas
y ahí lo ven a él
desde los cerrojos de las puertas
en esta tarde (todavía argentina todavía 1977)
escapando hecho domingo en el suburbio hecho paloma.
los otoños en Castelar
los vecinos sin rostro
escondidos en sus patios
tapándose la boca para hablar
secretos que retumban (todavía retumban)
en las espesas paredes del mundo,
el puente Pueyrredón y la policía
las piedritas entre los rieles del tren
que ahora volaban como misiles
por esas nostágicas tardes
que ya no eran nostálgicas cuando
ya se había hecho verdaderamente tarde para extrañar,
se inscribían en el rostro del tío Manuel hacían de sus años
una enredadera de pasos perdidos
mientras huía campo arriba
y era el futuro un pastel de colores mezclados y oscurecidos.
estación Los Polvorines
las ancianas manos blancas de Borges en los márgenes
de las hojas de los libros más tristes que lo acompañarían
junto a los diarios llenos de crónicas sobre la sangre de Marianito
y de Juan y de su madre tal vez
y de la sangre que arrastraba el viento
ese viento
el único que acariciaba su cara se compadecida de él
resoplando en la ventanilla del tren en marcha hacia... ¿quién sabe?
("¿Alguien lo sabe?" preguntamos
algunos ingenuos todavía)
tal vez un tiempo que pasará en algún lugar
sentado a la puerta del domingo eterno
con sus ojos fijos en la nada o en la fantasía de volver
mientras los vecinos se esconden de las balas
y ahí lo ven a él
desde los cerrojos de las puertas
en esta tarde (todavía argentina todavía 1977)
escapando hecho domingo en el suburbio hecho paloma.
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