lo que vas
a pedirme son mis garras nena
pero no sé
dónde voy
lo peor será distante y frío
en el dolor yo no sé
donde viajan las estrellas

Renga.

La familia.

una aldea de indios dulces y guerreros
guerrilleras montoneras madres amantes
latinoamerica en un solo grito de mujeres y hombres
guerreando por la paz

una casa de profundos amigos
hermanos del sudor de la lucha
armada de rencor y esperanza
se abrazan en las fábricas
en los ingenios en las selvas

y ellos saben
que el abrazo dura poco:
hay que endurecerse
separar los pechos
y empuñar un arma

para tal vez
no volver a abrazarse

¿cuál es el hambre si no es
la de comer todos del mismo plato?

dientes apretados y labios humedecidos

una punta de lanza
con balas en las venas
tan abiertas
como puños cerrados

esa es la única humanidad
no hay otra
el resto es pura pérdida.
Richard un buen amigo categorizó al mundo como un espanto
un agujero negro que se abría en su pecho
que se tragaba al mundo mismo
y se lo tragaba a él con el mundo

entonces se puso de espaldas
trató de esquivar las sombras
intentó tapar su pecho con sus palmas

y apaluidó aplaudió tanto silencio
cerró los ojos como última esperanza
acarició a los ciegos con miradas
encontró amigos trepado en las ramas del fin del universo
y saludó a los espectros y andrómedas
con el gesto adusto de un muerto

y allí me encontró
buscando un lugar entre las ramas del árbol de la noche
aplaudiendo los silencios
de espaldas al llanto de la luz
aún respirando
con el gesto adusto de los muertos.
...pero si nada te toca salvo la noche
¿podría dolerte al menos de costado?
la música, esa píldora exótica
no quisieras tomarla
es el caldo alucinado a los pies de un cuadro lúgubre
de paisajes notámbulos de sombras azules
como una tarde triste que abraza fuerte
y no deja de apretar
como los últimos ecos del silencio.

pero es tu música el mayor de los ocasos
acaso esa melodía que proyectan tus ojos oscuros y abnegados
que le cantan al invierno como todas las faunas
en esa partitura de la muerte que tan profundamente entiendo.
bajo este cielo o bóveda celeste.
alta, lúgubre, maldita
tanto...
que me desato de caricias en la selva del mundo
y mi lengua es una enredadera de mentiras sobre tus muslos
lechosos dorados celestes
sobre esa fruta en sombras donde dejo mi dentadura podrida
mi vida entera por un segundo solamente
de esqueleto allí
quebrado y solemne
como sólo puedo ser tuyo alguna vez.

Preguntas a un amigo poeta.

¿Y que hay de esa suerte de olvido preñado de muerte
rotunda de desierto crispado?
¿y del hombre que camina sólo con una brújula
rota de espanto?
¿que haremos con todo el llanto
con todas esa lágrimas que no hemos de recoger
y que siembran a lo largo de nuestra tierra
semillas de odio y de venganza?
¿tomaremos los fusiles con nuestras manos
la pluma con nuestra fe
enfrentaremos al verdugo con nuestra vida
o entregaremos todo a la pura suerte...
de esperar?
¿que mas queda por descubrir y por pensar
si ya toda la muerte ha sucedido?
¿enserio estaremos tan solos en esto del amor?
¿o será que apenas se trata de sostener
en estas noches largas confusas que nos pierden
algun resabio de viejas magias
ese instinto que nos ampara
antes de desesperar
y entregar el corazón otra vez más
a eso que no quisieramos ni nombrar?
¿que debemos predicar, ahora, cuando el amanecer
nunca llega?

Che.

la obstinación la abnegación el sacrificio la fantasía prepotente las distancias rutas indefinidas las pendientes las caídas lágrimas nunca la pelea entonces la frente en alto vencer algún día o algún día morir frente al muro por el muro romperlo
o aceptar
por lo bajo
como un golpe fatal
tanta tristeza.

Guevara.

Si el amor se forja de actos heroicos
todavía me falta aprender tanto de vos...

Te amo.

Moriste en la higuera
de la higuera caíste
como el higo más dulce.
Los viajeros somos soñadores compulsivos, estamos en los sueños en todas partes. No es que estemos empecinados en descubrir tanto como en transitar las calles de lo que ya hemos soñado: ya tenemos antes de partir varias imágenes devueltas por la almohada o por las tardes de desasoseigo. Son como premoniciones: caminos, poblados, acentos, vientos y climas.
Yo conozco los cantos y los mares, las aves y las señales. Tal vez sea que en tu cuerpo amanecen todos los soles de la tierra y se esconden todos los enigmas de las noches del mundo, y me sumerjo en cada aventura cuando busco bien adentro tuyo otras respuestas. Tal vez sea que viajar es una forma de encontrarte en otros tiempos.
La poesía posiblemente sea mas bella cuando
mas simple sea -como el amor
cunado parece posible.

Girl from the North Country

Bien, si vas a viajar a la feria de las tierras del norte
donde los vientos azotan con fuerza en la frontera,
dale recuerdos míos a una chica que vive allí
ella fue una vez mi auténtico amor.

bien, si vas cuando hay tormentas de nieve
cuando los ríos se congelan y el verano termina,
fíjate si lleva un abrigo suficientemente cálido,
que la proteja de los rugientes vientos.

por favor, mira por mí si lleva el pelo largo y suelto,
si se le enrolla y le cae suavemente por debajo de sus senos.
por favor, mira por mí si lleva el pelo largo y suelto,
es así como mejor la recuerdo.

me pregunto si ella me recordará alguna vez
muchas veces he rezado repetidamente por ello
en la oscuridad de mi noche,
en el resplandor de mi día.

así que, si vas a viajar a la feria de las tierras del norte
donde los vientos azotan con fuerza en la frontera,
dale recuerdos míos a una chica que vive allí
ella fue una vez mi auténtico amor.

Bob Dylan.
ella suele esperar
es fría como los picos nevados
que dejaron en sus ojos de la infancia
colores helados, hechizos del sur.

ella suele escapar
se escurre de la luz como una loba de caza
y si se deja ver lo hace sólo para tentar
diamante preciado, esquiva belleza.

ella suele mentir
y aunque prefiera ser un enigma mientras tanto
mira y mira el refugio que ya le hizo mi corazón
aterrado
de cara al invierno
solitario varón, enamorado perdido.
Ella viene del sur
y sus pechos son la música del futuro
ella es toda una incoherencia
¿de que otra forma podría ser tan mía?
moví cielo y tierra
para que la tierra
se moviera al fin
se inundara de una furia cálida y húmeda/

como el reflejo de tus ojos/

que me dicen que esto no es un poema no
es un lamento tampoco
es otra lluvia de mis manos/

el milagro no es suceder/
sino cómo suceden suceden los milagros/
¿Habré de pulular por este mundo/cerrado
con los ojos cubiertos de cenizas/de las ruinas
con las plumas de mis manos vírgenes
soplando palabras en el vacío/viejas/atado
a la cintura de una bruja de polleras sucias/promocionales
de video/suspirando por unas Nike/u otra droga de diseño/
sin sueños verdes que caminen mis zapatos/
las veredas del pueblo/ese sueño/el grito
de los hermanos/todo lo que espera/
las aventuras de las manos callosas que vuelan
detrás de la historia/los cuentos/
la fantasía/la utopía/el fuego?

¿Habré de olvidarme en este mundo/perdido
siendo otro/siendo de otro/
perdiéndome de todos/siendo de nadie/
atado a la cintura de una dama modelo
del miedo/talando árboles/
talando mi tallo/mi flor/perdida
en un jardín seco/de hombres
caminando sobre las cabezas de otros hombres/
con la estela de las muerte en cada paso?

Desde hoy/hasta mi sangre

habré de encadenar mi tallo a cada árbol/no lloraré
otro desierto más/vertiré mi sangre a cambio/
del sueño verde calloso revolucionario
de volar hermanado/

desde hoy/hasta mi sangre.
hay muchas formas de ser, mejor dicho
varias formas de ser
llamarse Hughes
hablar arameo mojarlo con té
estallar contra la tristeza del mundo.

Gelman, j.
te advierto que soy un testigo casual de tu soledad
y estoy dispuesto a quedarme/y también
que me conformo con irme/

soy como el champán que se toma de noche hasta ver las estrellas
y se vomita ni bien un rayo de sol te ilumina la cara/

pero amo tu lengua a rabiar/tengo
el pecho amargado por el rimel de tus labios
estremecido/entregado/
y baja tu boca por un sendero que no vuelve a subir/

como nosotros
que juntos bajamos viajamos caemos
enredados nos miramos como desde lejos
siendo en otro lado/

como yo
que me desboco por tenerte entre mí
con un abismo debajo/
es que sos mi abuela
las piernas de mi madre
la dulce voz de mis maestras de jardín
los pechos que miraba desde mi cuna
la sonrisa de todas mis amigas
todas las polleras que miré
el resplandor de la belleza más espúrea que camina por las calles
con sus perlas rimbombantes/ como versos de rimbaud/
las mujeres de los primeros versos de rimbaud/ los besos azules
las mejillas rosas/ las mejillas de las rosas sonrojadas por el sol/
el perfume de toda mi felicidad pasada que te extraña/

y tal vez la tristeza/
una tormenta en la cabeza lascerada de angustia/
coronada con un llanto negro una grieta en la tierra seca
donde me arrastro para pedirte que vuelvas/ y vuelvas
y vuelvas/y seas/
seas en mi pecho/siempre en mi pecho/
...Caminaba un tanto distraído rumbo a casa cruzando por una de las veredas internas del Parque Lezama, cuando de repente tropecé con una piedra y caí y rodé cuesta abajo sin freno hasta quedar tumbado de cara a la Avenida Martín García con la calle Brasil a mis espaldas, abollado como una lata psioteada y allí morí por unas cuantas horas, hasta que los vagos me revivieron a patadas mientras trataban de embocarme entre dos árboles y gritaban de júbilo y felicidad. Mi sangre está toda allí entera desparramada y todavía tibia. No te recomendaría que pases nunca más por ahí.
Despacio también podés ser la luna.
Sos mi amor de Buenos Aires. Sos mi amor de dos mil cinco, dos mil seis, dos mil siete, dos mil ocho, dos mil nueve; sos mi amor de todos estos años. Sos mi amor a la manera de estas calles, te abrís paso entre la gente de la forma en que aquellas sombras revolotean, te sacudís como el viento sacude aquellos árboles. Sos un poco lo que imaginabas y otro tanto serás de acuerdo a lo que sueñes, hoy, acá, entre mis brazos. Y eso es todo. Y no te alcanza.